Cita sin final
Cita sin final El vapor del agua caliente había cubierto el espejo del baño. Con su mano aún mojada quitó la densa capa dejando ver la imagen de su rostro y sus cabellos mojados. Se cubrió con la toalla de "ella". El ritual de vestirse era un asunto serio pero relajante a la vez para ella. Se ponía lentamente la lencería astutamente combinada con el conjunto. Esa noche se había decidido por su vestido rojo favorito, el que había usado en su primera cita. Aún le quedaba perfecto, acentuando su feminidad. Pensó en su hijo, en lo grande que estaría. En lo parecido que sería a su padre. Se maquilló y peinó cuidadosamente. Ella no usaba el maquillaje para esconder sus defectos sino para resaltar sus virtudes. De por sí era preciosa y muy afortunada. Sumamente afortunada. Aquello era para ella una forma sencilla de lucir aún más hermosa. "Eso nunca será posible, aunque no puedo negar que te ves increíble", es lo que él siempre le decía cuando salían...