Enemigo
Enemigo Lo odiaba. Cuánto lo odiaba. Su sonrisa sarcástica, sus comentarios como pequeñas espinas; de esas que, o son sumamente molestas o que pueden llegar a herirte profundamente. Detestaba su mirada entre irónica y malvada, dependiendo del aura que le rodease ese día. Detestaba cómo se quejaba de sus padres, cómo coqueteaba descaradamente con el destino... Un día no pude más. Mientras hacía otra de sus anécdotas vestidas de locura a la que él le imprimía un aire de comedia con sus movimientos teatrales, lo llamé a solas. Tenía que decírselo: -¿Por qué eres tan despreciable? No sabes cuánto me repugnas. Te odio, aunque no sé por qué. Su primera inpresión (shock) desapareció en un tris con una sonrisa de esas sin sentido que solo a él le queda bien. -¿Quieres saber por qué me odias?-me dijo. -Si. -Porque soy el reflejo de tus peores defectos y todas las virtudes que no te atreves a buscar. Mi sorpresa fue evidente. Pero me hizo reflexionar. Mi mente tu...