Un encuentro buscado
Un encuentro buscado Ella no estaba contenta en la fiesta. Su vestido primoroso resaltaba los rasgos propios de una musa; una belleza natural que muchas envidiaban (tanto que intentaban empañarla con mentiras sin fundamento). Todos bailaban, reían y se divertían. Y allí, rodeada de una multitud de seres amados y conocidos, se sentía completamente sola. Hasta que la conoció a Morbo. No era tan hermosa como ella: todo lo contrario. Morbo era la aguafiestas. Nadie quería que estuviese allí. Pero para aquella criatura solitaria, era la forma de ser descubierta. En el instante en que tomó su mano fue vista por todos quienes la amaban. La preocupación se escribía en las arrugas de las frentes. No obstante, confiaban en ella y en que se apartaría pronto. Mas no fue así. A medida que la celebración infinita seguía su curso, las dos figuras disonantes se hicieron grandes amigas. Ella, que solía ser una invitada más, se había vuelto una más del grupo de Morbo. ...